El oro lleva meses en titulares por una razón sencilla: está caro como nunca. Al cierre del viernes 18 de septiembre de 2026 la onza se negociaba alrededor de $us 4.425, en una franja de máximos históricos que empezó a formarse el año pasado.
Para la mayoría de los países eso es una noticia financiera lejana. Para Bolivia no, porque hoy el oro es la reserva del país.
El dato que cambia la conversación
Al 31 de agosto de 2026, las reservas de oro del Banco Central de Bolivia sumaban 24,3 toneladas, equivalentes a $us 3.457,2 millones. Ese metal representa más del 82% de las Reservas Internacionales.
Dicho al revés: menos de una quinta parte de las reservas del país está en divisas, que es justamente lo que se necesita para pagar importaciones, atender vencimientos de deuda externa o respaldar operaciones cambiarias del día a día.
Cómo se llegó hasta aquí
Dos fuerzas empujaron en la misma dirección.
La primera es el precio. El BCB reportó que en el primer semestre de 2026 la cotización del oro tuvo alta volatilidad: marcó nuevos máximos en el primer trimestre y devolvió parte de esas ganancias en el segundo, pero se mantuvo en niveles históricamente elevados. El propio Banco Central atribuye ese sostén a dos cosas: las compras de oro de otros bancos centrales y su condición de activo refugio cuando hay incertidumbre geopolítica y financiera.
La segunda son las compras internas. La Ley 1503, promulgada el 5 de mayo de 2023, autorizó al BCB a comprar oro en el mercado interno a personas y empresas legalmente autorizadas para comercializarlo, y a operar con esas reservas en mercados internacionales. Las ventas de oro destinadas a reservas quedaron exentas del Impuesto a las Transacciones y con IVA cero.
El resultado combinado: al cierre de abril de 2026 las reservas auríferas llegaban a 23,5 toneladas y $us 3.485,9 millones, un 12,4% más que al cierre de 2025, por la subida del precio y por las compras realizadas dentro del país.
Por qué tener tanto oro no es automáticamente bueno
Un activo que sube de precio suena a buena noticia, y en parte lo es: cada tonelada vale más que hace dos años sin que nadie tuviera que hacer nada. El problema es de composición.
- El oro no paga intereses. Un bono del Tesoro estadounidense rinde; un lingote solo cambia de precio.
- El oro no se usa para pagar. Para cubrir una importación de combustible hace falta moneda extranjera, no metal. Convertirlo implica vender, y vender toma tiempo y tiene costos.
- Concentrar es asumir un riesgo. Si más del 82% de tus reservas depende de una sola cotización, una caída del oro golpea la foto completa del país.
Por eso el propio BCB, según lo informado a comienzos de septiembre de 2026, evalúa la continuidad de las compras de oro en el mercado interno y plantea ajustar la normativa para reducir la proporción del metal dentro de las reservas y fortalecer la disponibilidad de divisas.
Qué tiene que ver esto contigo
No es un tema de gabinete. Las reservas son lo que el país tiene para responder frente al exterior, y eso se siente en tres lugares concretos:
- En el tipo de cambio. La capacidad del BCB de intervenir depende de las divisas disponibles, no del oro guardado. Cómo se calcula hoy el dólar oficial lo explicamos en la nota sobre el tipo de cambio flexible.
- En el precio de lo importado. Desde los combustibles hasta los repuestos, todo lo que entra al país se paga en moneda extranjera.
- En el costo del financiamiento externo. Un país con reservas concentradas y poca liquidez paga más caro cuando sale a pedir prestado, como se vio con el crédito del FMI.
Una aclaración necesaria
Que el oro suba no significa que comprar oro sea buena idea para una persona. El BCB compra oro como reserva de un Estado, con objetivos, plazos y costos que no se parecen en nada a los de un ahorrista. El precio que hoy está en récord también puede corregir, como corrigió en el segundo trimestre de este año.
Lo que sí sirve llevarse es la lectura: cuando leas “récord del oro”, la pregunta útil no es cuánto subió, sino quién está comprando y por qué. En 2026, buena parte de la respuesta son los bancos centrales, y el de Bolivia es uno de ellos.
Las cifras de reservas las verificamos el 20 de septiembre de 2026 contra los informes del Banco Central de Bolivia y lo reportado por la prensa nacional. El precio internacional del oro cambia todos los días hábiles: el número que citamos es el del cierre del 18 de septiembre de 2026.
